Fotografía: Axel Ruíz
Texto: Luis Flores
Por fin llegó el día tan esperado por muchos queretanos. 25 de Octubre de 2011, Caifanes regresa a Santiago de Querétaro. Mucha expectativa se había creado entorno a este concierto, desde su primer concierto como reencuentro en el Vive Latino 2011, ya se especulaba una gira y por supuesto todo el mundo quería que visitaran su ciudad. Querétaro no había sido elegido para el tour original, pero fue tal la respuesta de la gente, de todos los caifanes, que la gira tenía que crecer y así fue como esta ciudad consiguió la visita de uno de los grupos más emblemáticos del rock nacional.

La cita estaba hecha, el lugar: Estadio Municipal, la hora: recepción a las 7pm y el concierto empezaba a las 9pm. Los seguidores llegaron muy motivados desde temprano, había reportes que desde las 4pm empezaban a llegar cúmulos de gente, Querétaro se hacía sentir y todos querían estar lo más cerca posible de estos “dioses ocultos”.
Dieron las 9pm y la gente estaba impaciente, empezaron los gritos y silbidos, pero lo único que sonaba era el warm up con muchas canciones de los Rolling Stones (nada despreciable), el público ya tenía lista la garganta para cantar y gritar una a una las canciones que hace varios años no escuchaban en vivo.

Finalmente las luces se apagaron y la música calló. Todos lo sabíamos, es hora ya. Como en todas las ocasiones salió Diego Herrera primero, agradeciendo al público se ubicó en los teclados y las primeras notas empezaron a sonar. De inmediato salieron los cuatro restantes: Alfonso, Sabo, Alejandro y Saúl. A partir de este momento el público quedó hipnotizado. Saúl rompió el embrujo tocando las cuerdas de su guitarra, dándonos el sonido de “Viento” coreada por todos los asistentes.
Así empezó el ritual, de golpe y sin avisar. Después de un par de canciones Saúl agradeció por ese recibimiento y por haber esperado media hora más, “Aún había gente entrando y queríamos que estuvieran todos”, nos explicó. La edad y el tiempo transcurrido se notan, en las canas de Sabo, el cabello de Marcovich, la voz de Saúl, y la cara de Alfonso y Diego; sin embargo el corazón y el alma de Caifanes sigue igual, intacto. Puede notarse cómo lo disfrutan, Diego Herrera no se encadena a su lugar y de vez en vez sale a bailar, ya sea con el saxofón (así es, aun sopla y de qué manera) o con el teclado, hay risas entre Sabo y Saúl y hasta el mismo señor André, quien generalmente es el más tímido, se ríe y regocija cada que hace retumbar los oídos del público con la batería. Alejandro es mas serio, se ve concentrado y a la vez conectado con el público.

A la mitad del concierto se hace una pausa, Saúl habla y todos callan. Habla sobre la violencia y la necesidad de erradicarla; en el público se alza un bebé, “debemos mejorar este país para los niños”, alzan una playera, “y como dice ahí ¡No más sangre! Para que nadie te haga daño” y en un ambiente mas acústico entre luces azules, comenzó a sonar “Ayer me dijo un ave”.
Las presentaciones las hizo Saúl como siempre, “En la guitarra, con todo y fantasmas, Alejandro Marcovich” haciendo referencia a unos problemas de sonido que tuvieron al inicio de “Hasta Morir” y haciendo cantar su guitarra con “México Lindo y Querido”; “En la batería Alfonso André” quien se acercó al frente del escenario para dar las gracias y aventar un frisbee autografiado. “En los teclados Diego Herrera” y no se hizo esperar el “Oooee oe oe oe Diegooo Diegooo”. “Sabo Romo en el bajo” y al compás de su bajo la gente vitoreaba “Sabo Sabo Sabo”, finalmente el mismo Sabo presentó a Saúl Hernández y el estadio entero gritó ovacionando al líder de Caifanes. Saúl pidió los mismos aplausos para toda la gente de Staff que cómo el dice, “no se ven, pero sin ellos todo esto no sería posible”.

A continuación tocaron “Nos Vamos Juntos” y se despidieron. Las luces permanecían apagadas y el grito de CAIFANES, CAIFANES inundaba el recinto. Volvieron con “Nubes” la cual nos hizo a todos dar una vuelta al cielo. Es hora de las canciones que hicieron grande a Caifanes, empezaron con “Célula que explota” más tarde tocaron “No dejes que” y finalmente envuelto en un baile masivo cerraron con “La Negra Tomasa”.

Después de casi 3 horas y aunque nadie quería el concierto terminó, las luces se encendieron, Imagine empezó a sonar mientras la banda se despedía y por algunos sectores se oían cánticos de “Quisiera ser alcohol” y algunas otras canciones que la gente se quedó con ganas de escuchar. Aún así nadie quedó inconforme haciendo de éste, otro gran éxito para la banda. Nos queda claro que Caifanes cumple, ya sea un festival masivo o un auditorio local… ¡Un verdadero Caifán, las puede todas!
Les dejamos una galería con momentos de este gran concierto.
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Nota: Quiza el único punto que nos gustaría comentar a manera de mensaje a organizadores, gobierno y asistentes es el que uno va a este tipo de eventos por amor a la música, al artista, al espectáculo y no a crear conflictos, peleas y caos. El día de ayer dentro del estadio municipal habían elementos de seguridad fuertemente armados. Realmente es muy peligroso este tipo de armamento en un evento en donde se unieron 4 generaciones; abuelos, padres, hijos y hasta bebés. Nos declaramos en contra de la violencia tanto de asistentes como de cuerpo de seguridad dentro y fuera de un concierto.
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