
13 de Mayo de 1995, San Luis Potosí… suena Hasta morir y dentro de la misma, los melosos acordes de Sabor a mí lloran desde la guitarra de Alejandro Marcovich… se despedía del público. Esa fue la última noche que Caifanes subió a un escenario. Quince años más tarde el destino (música, enfermedad, amistad, nostalgia, dinero… llámenlo como quieran) se encarga de juntarlos de nuevo. El Vive Latino del 2011 fue testigo y junto a miles de personas las letras de canciones que habían permanecido “enterradas” fueron coreadas y elevadas hasta el cielo.
El pasado 8 de Octubre, Caifanes se presentó en la Arena V.F.G. en Guadalajara, era la primera de dos fechas programadas en esta ciudad. Desde temprano el tráfico se hacía sentir en la carretera a Chapala. Cuando llegamos a la Arena las filas eran enormes para todas las puertas y por fin a las 8.40pm dieron autorización para el ingreso.
Primera vista al escenario, la batería de Alfonso lista, el teclado y el saxofón de Diego listos. Las guitarras de Alejandro enfiladas a la izquierda, listas. La pedalera de Saúl en el centro con su nombre, lista; todo indicaba que Sabo se posicionaría por la derecha. Una veladora, al centro de todos permanece (y permanecería durante toda la noche) encendida desde que entramos. Música intercalada de The Beatles junto a The Doors, Dire Straits, entre otros clásicos iniciaban con el warm up. 10.30 de la noche, fuera luces, entra humo… el ritual había comenzado.

Diego Herrera es el primero en entrar y los gritos inundan el lugar. Comienza a tocar, suena a Caifanes, pero no sabemos cuál. Alfonso André sube a la batería y una vez mas el recinto explota. Alfonso juega con los discos suavemente. Finalmente aparecen Alejandro, Saúl y Sabo… el público grita lleno de emoción y el ruido es ensordecedor.
De pronto la guitarra suena y el público reconoce… “Préstame tu peine y péiname el alma…” todos cantan Viento, canción que abre el concierto en esta ocasión.
Probablemente todos piensan… ¿Cómo pueden estar tocando aquí, después de 15 años separados, después de tantas peleas?… Sólo ellos lo saben, a nosotros sólo nos queda agradecer. En contraste podemos ver cómo Alejandro y Saúl tocan juntos, la gente se emociona y le transmite la energía a Saúl, este no aguanta más y le planta un beso y un abrazo en la mejilla a Marcovich mientras toca los acordes de Para que no digas que no pienso en ti.
Y así seguimos, viajando entre tiempos perdidos, recordando esos años cuando los escuchábamos en la radio como programación regular (o para los afortunados que los vieron en vivo en su primer etapa). Distintas generaciones coreando las canciones… cuarentones con canas y pelones, treintones panzones, veinteañeros que apenas nos tocó conocerlos y los más jóvenes, inculcados por sus padres o hermanos mayores.

Saúl se encargó de dar mensajes sociales (como siempre), pidiendo un mejor gobierno, una mejor sociedad, mas unida y trabajadora. Todos los aplausos que acompañaban cada una de las canciones que terminaban se convertían en aplausos para el público, “el aplauso es para ti raza” dice Saúl. Por supuesto no podía faltar “Guadalajara, Caifanes a tus pies!” y haciendo memoria a los primeros años de la banda hicieron mención del primer club de fans que tuvieron (Préstame tu peine) y que nació precisamente en Guadalajara.
Así fueron recorriendo una a una las diversas canciones de sus 4 discos de estudio que los hicieron tan grandes, en un concierto que no dejaba de irradiar energía, y que todos quisiéramos que no tuviera final. “Nunca nadie nos podrá parar, sólo muertos nos podrán callar…” Hoy tienen mucho sentido estas líneas, no hay otra forma de arrancarnos lo Caifanes.

Al terminar Amanece llegó el momento de las presentaciones… en la guitarra, Alejandro Marcovich! Los aplausos dieron pie a un grito unísono que decía: “Sólo! Sólo! Sólo!”. Alejandro voltea hacia Saúl dudoso, “Sí, vas!” le contesta Saúl a la pregunta silenciosa. Marcovich llega al micrófono del centro y le pide a la gente… “Yo toco pero a ustedes les toca cantar” y el Cielito Lindo invade el inmueble. En la bateria, Alfonso André! Parece consentido por las mujeres, ya que el grito fémino supero el de los hombres, tranquilamente se acercó al centro y con saludos y besos agradeció el recibimiento de la gente. Diego Herrera! Teclados y saxofón… Igualmente los aplausos fueron fuertes y duraderos para ese mago que nos ha hecho admirar el saxofón más que antes y que por cierto, muchos extrañamos el paliacate. En el bajo Sabo Romo! Otro de los consentidos por la gente, agradeció haciendo gala de su bajo generando risas y cantos de todo el público jaliciense.

Sabo terminó señalando al centro del escenario y diciendo: Saúl Hernandez! Todas las personas de la Arena VFG ovacionaron al líder de Caifanes, y después de un largo rato de aplausos Saúl dijo… “Pues como decimos en la cantina…” y Sabo terminó “Nos vamos juntos cómo chingao’s no!”. Canción que parecía dedicada entre los mismos integrantes de la banda, desde muy jóvenes compartieron una historia que cambiaría la escena del rock en México y más allá de sus fronteras, hoy y después de tantos obstáculos pueden decir que “se van juntos, haciendo viejos…”
Terminada la canción se despidieron, rápidamente. Todos sabíamos que no era el final, el público pedía más, volvieron con la canción que los vió renacer Será Por Eso, siguieron con Nubes, donde Diego nos deleitó con el sonido de su saxofón, y al terminar había un solo grito en el lugar “CELULA! CELULA!”… Saúl complació a la multitud. Cómo es costumbre, durante el intro en su guitarra, hubo un espacio para que el público con gritos, aplausos, lágrimas, recuerdos, amores, historias, desbordaran un mar de sentimientos que habían sido guardados durante 15 años. La gente cantó a garganta suelta cada uno de los versos de la Célula que explota y al terminar el grupo volvió a despedirse.

¡Todos queríamos más, todos necesitábamos un poco más! No fue mucho el tiempo que pasó cuando volvieron a salir, por tercera ocasión… “Guadalajara, no tienes madre” fue lo que Sabo alcanzó a decir, terminando con un “Puto el que no baile”. La Negra Tomasa comenzó a sonar y todos acompañaron el paso de la cumbia que a finales de los ochenta puso a bailar al país. Le siguió Afuera y finalmente cerraron con No Dejes Que.
Finalmente terminó uno de los conciertos más esperados por la gente de Jalisco, que aún con casi 30 de sus mejores canciones, la gente quedó con ganas de más pero nunca inconforme, llenaron y sobrepasaron expectativas con casi 3 horas de espectáculo y un show que quedará grabado en la memoria de todos los que asistieron. El turno de Querétaro llegará el próximo 25 de Octubre en el Estadio Municipal, si pueden aseguren su lugar ya que les garantizo una noche inolvidable.
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